Las mujeres con poco daño cardíaco tras un infarto que recibieron tratamiento con betabloqueantes tuvieron una probabilidad significativamente mayor de sufrir otro infarto o de ser hospitalizadas por insuficiencia cardíaca, y casi tres veces más posibilidades de morir, en comparación con las mujeres que no recibieron el fármaco, según un estudio publicado en el European Heart Journal y cuya presentación está prevista en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Madrid.
“Esto fue especialmente cierto en el caso de las mujeres que recibieron altas dosis de betabloqueantes”, afirmó el Dr. Borja Ibáñez, autor principal del estudio y director científico del Centro Nacional de Investigación Cardiovascular de Madrid.
“El número total de mujeres en el ensayo clínico fue el mayor jamás incluido en un estudio que evalúa betabloqueantes tras un infarto de miocardio, por lo que este es un hallazgo significativo”, afirmó Ibáñez, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
Sin embargo, los hallazgos solo se aplicaron a mujeres con una fracción de eyección del ventrículo izquierdo superior al 50 %, lo que se considera una función normal, según el estudio. La fracción de eyección mide la eficacia del lado izquierdo del corazón para bombear sangre oxigenada por todo el cuerpo. Para cualquier persona con una puntuación inferior al 40 % después de un infarto, los betabloqueantes siguen siendo el tratamiento de referencia debido a su capacidad para calmar las arritmias cardíacas que podrían desencadenar un segundo infarto.

